He vuelto a ser una chica “de la primera fila”

He vuelto a ser una chica “de la primera fila”

He vuelto a ser una chica “de la primera fila”

14 septiembre, 2014 | Momentazos, Muy Fan | 1 Comment

Asistir a conciertos y festivales de música forma parte de mi trabajo. Esto hace que sin querer, te vuelvas más exigente, seas menos impresionable y pocas veces te llega algo con la contundencia con la que lo hacía antes, en la adolescencia, cuando todo es tan intenso.

Pero el viernes, por fin, volví a sentir en un concierto la emoción que te desborda y te desarma.

Desde hace seis años (sí, no antes) soy adicta a Extremoduro. Cuando tenía unos 15 años, me divertían mucho y siempre los escuchaba con mis amigas de instituto cuando salíamos por el Barrio del Carmen de Valencia o en esas fiestas caseras que jamás olvidaremos… Pero entonces, eran sólo eso, un grupo para la juerga…

Cuando publicaron “Ley innata” caí rendida ante la evidencia, una obra maestra. Escuché esas canciones dulces y duras, que me atravesaban como cuchillos para llegar directas a mi alma, sobrecogida, sintiendo cosas que nunca antes había experimentado. Y aún no imaginaba cuánto me iba a enamorar, para siempre, de ese Robe Iniesta auténtico, romántico y desgarrador.

Llevo tiempo asistiendo a conciertos y fijándome en las primeras filas con nostalgia, sintiendo envidia de su pasión, de sus incontrolables emociones: lloros, gritos, éxtasis… (Vale, muchas lo hacen porque desearían acostarse con el cantante… Pero eso es otra historia…)

Y el viernes, en Las Ventas de Madrid, volví a ser una chica “de la primera fila”, en la última fila del ruedo. Subida a la valla (que protege a los asesinos y maltratadores de animales profesionales que tanto odio, por otra parte) viéndolo todo como en trance, justo al lado de la mesa de sonido, donde mejor suenan los conciertos.

Hacía mucho tiempo que no se me encogía el alma en un directo y fue la primera vez, que no pude contener las lágrimas. Felicidad absoluta y pura.

Escuchar esa voz, que va directa a mis entrañas… Y esa canción, que escucho al menos todas las semanas desde hace seis años… “Dulce introducción al caos”… Me sentí más que viva. Nunca lo olvidaré.

No puedo creer que antes no me llegaran… Sé que fue mi culpa, que no les presté la atención que merecían… Ahora, desde que sus últimos discos me capturaran para siempre, he vuelto a escuchar el resto con otros oídos y he comprobado que Extremoduro ha sufrido una evolución perfecta, mejorando sin perder su esencia, algo que casi ningún grupo consigue.

Sin duda para mí, la mejor banda de nuestro país, con un directo sincero y potente. Los dueños de las claves para llegar a mis sentimientos más profundos, aquellos que ni yo misma sabía que existían…

Gracias a mi amiga Adriana por venir conmigo al concierto y hacerlo todo aún más perfecto. Con ella los disfruté mucho en aquellas noches locas de la Valencia que nos vio empezar a ser quienes somos, sintiendo con intensidad cada risa, cada abrazo, cada fracaso… Soñando cómo seríamos ahora.


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1 Comment

  1. Responder

    Diego

    19 noviembre, 2017

    Arriba EXTREMODURO.


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